lunes, 9 de agosto de 2010

El milagro de Bubok:Un encuentro inesperado




Gracias a todos, cada dia me siento mas agradecida por haber iniciado este blog.
Pues con mis seguidores y sus comentarios he crecido mucho, en cuanto a mi novela se refiere.
Tuve la suerte de que entre esos seguidores se encontrara Juan M Sosa, colega en escritura, quien con su estusiasmo en mi trabajo me llevo hasta Bubok. Que es una opcion rapida facil y gratuita para publicar libros.
Con su experiencia me asesoro y aclaro gentilmente todas mis dudas.
Es escritor de Amor de angel-La alianza sobrenatural, un libro fabuloso.
Él me explico que debia ver a mi obra como a mi hija, pensar en lo que es mejor para ella, sin buscar mi propio beneficio.
Pienso que tiene razón, ahora que he publicado en Bubok se que mi hija no estara mas en la oscuridad.
Para los que desde un principio pensaron que la de apoyar a los escritores noveles era buena idea, aqui les dejo el link.
http://www.bubok.com/libros/187829/un-encuentro-inesperado
Donde podran descargarlo solo por dos euros, otra vez, muchas gracias a todos.

lunes, 2 de agosto de 2010

Prefacio

Por primera vez la vi llorar. Sus hermosos ojos repletos de lágrimas me observaban implorantes.
En ese momento surgió en mí una gama de sentimientos inimaginable.
Fue un conjunto de tristeza, compasión, impotencia, gran respeto y humildad, quizá porque no fue sino hasta ese instante en el cual percibí la grandeza verdadera de tan tierna criatura.
Todo lo que hasta ese momento me agobiaba ya no parecía de tanta importancia. En una fracción de segundo mis penas fueron diluidas por sus lágrimas.
Por esa razón le juré darle un mundo diferente al que hasta ahora había conocido.
No le dije nada. No habían palabras que yo considerara con verdadera importancia o sentido. Ya que ella había dicho todo lo que merecía ser dicho.
Aparte de sus sollozos todo estaba en silencio.
Entre miradas tristes y sufrimientos nos conectamos al punto de que nos volvimos compañeros de melancolía.
Por primera vez en largo tiempo me sentí identificado con alguien, no por que ella hubiese vivido situaciones parecidas a las mías, sino porque ella padecía de mi mismo problema. Ambos habíamos perdido el deseo de vivir.