lunes, 9 de agosto de 2010

El milagro de Bubok:Un encuentro inesperado




Gracias a todos, cada dia me siento mas agradecida por haber iniciado este blog.
Pues con mis seguidores y sus comentarios he crecido mucho, en cuanto a mi novela se refiere.
Tuve la suerte de que entre esos seguidores se encontrara Juan M Sosa, colega en escritura, quien con su estusiasmo en mi trabajo me llevo hasta Bubok. Que es una opcion rapida facil y gratuita para publicar libros.
Con su experiencia me asesoro y aclaro gentilmente todas mis dudas.
Es escritor de Amor de angel-La alianza sobrenatural, un libro fabuloso.
Él me explico que debia ver a mi obra como a mi hija, pensar en lo que es mejor para ella, sin buscar mi propio beneficio.
Pienso que tiene razón, ahora que he publicado en Bubok se que mi hija no estara mas en la oscuridad.
Para los que desde un principio pensaron que la de apoyar a los escritores noveles era buena idea, aqui les dejo el link.
http://www.bubok.com/libros/187829/un-encuentro-inesperado
Donde podran descargarlo solo por dos euros, otra vez, muchas gracias a todos.

lunes, 2 de agosto de 2010

Prefacio

Por primera vez la vi llorar. Sus hermosos ojos repletos de lágrimas me observaban implorantes.
En ese momento surgió en mí una gama de sentimientos inimaginable.
Fue un conjunto de tristeza, compasión, impotencia, gran respeto y humildad, quizá porque no fue sino hasta ese instante en el cual percibí la grandeza verdadera de tan tierna criatura.
Todo lo que hasta ese momento me agobiaba ya no parecía de tanta importancia. En una fracción de segundo mis penas fueron diluidas por sus lágrimas.
Por esa razón le juré darle un mundo diferente al que hasta ahora había conocido.
No le dije nada. No habían palabras que yo considerara con verdadera importancia o sentido. Ya que ella había dicho todo lo que merecía ser dicho.
Aparte de sus sollozos todo estaba en silencio.
Entre miradas tristes y sufrimientos nos conectamos al punto de que nos volvimos compañeros de melancolía.
Por primera vez en largo tiempo me sentí identificado con alguien, no por que ella hubiese vivido situaciones parecidas a las mías, sino porque ella padecía de mi mismo problema. Ambos habíamos perdido el deseo de vivir.

martes, 27 de julio de 2010

Sobre mi


Me gusta mucho inventar historias, no me habia animado a poner en papel ninguna de ellas. Hasta que consegui el argumento de esta.
No tuve la suerte de soñar un argumento ya hecho como Stephanie Meyer o J.K.Rowling.
Son dos escritoras maravillosas y me encantaria un dia seguirles los pasos.
Pues considero que tengo algunas cosas en comun con ellas, tengo una fantastica y conmovedora historia de amor al igual que Stephanie, como J.K.Rowling poseo una gran imaginacion y los escasos recursos para hacer realidad mis sueños.
Escribo y lucho por esta saga porque se que es espacial y me emociona saber que con la debida promocion puede llegar muy lejos.
Acompaño a muchos que como yo, se encuentran en la misma posicion.
Los invito a que no se rindan y sigan intentando, el limite es el cielo.
Muchas gracias a mis seguidores y a las personas que se dan el tiempo para leer este blog.

lunes, 26 de julio de 2010

Segundo Capitulo-La niña

En este pueblo rebosante vida nocturna vivía una niña de unos escasos cuatro años y medio. Ella era una niña poco agraciada, pues para su poca fortuna no tuvo la libertad de elegir a las personas más allegadas a ella. Su abuela la Señora Dolores Lonvate una mujer orgullosa y pretenciosa, el apellido Lonvate parecía tener cierta marca de grandeza y superioridad ya que el apellido de su difunto esposo el señor Vivaldo Lonvate que en sus tiempos de juventud era el mejor prospecto que se pudiera encontrar en el pueblo.
Ya que era de padres adinerados, dueños de grandes haciendas y con mucha influencia en la pequeña alta sociedad del pueblo. La niña no tuvo la oportunidad de conocerlo pues murió años antes de que ella naciera pero lo había visto algunas veces en fotos viejas. Un hombre alto, fornido, de buen porte y elegancia al vestir. Sin duda en soltero mas cotizado de sus tiempos y el hombre mas deseado. Pienso que para las mujeres del pueblo conseguir ser la esposa de este hombre seria como presumir un premio importante. El líder de la elite.
Su abuela en tiempos de juventud presumía de ser la más preciosa flor rebosante de frescura y esplendor.
La hija de un contador de clase media pero respetado por su honradez y buena educación.
Conoció a Vivaldo en una de las glamorosas fiestas que su padre daba para todo el pueblo y después de haberse relacionado duraron apenas cinco meses de un noviazgo formal se casaron.

Su abuela le puso el nombre de Serena pues deseaba que adoptara esa misma posición hacia la locura de vida a la que estaba destinada. Su madre Jessica Lonvate llevaba el pelo rubia, ojos marrones, la piel bronceada y unos labios rosa carnosos. Jes era camarera de un bar en el pequeño pueblo, donde transitaban muchos ya que su avenida central era una ruta rápida para llegar a un destino mayor. La mayoría de las personas que transitaban por ahí eran hombres de negocios que se dedicaban a la industria del transporte de alimentos ya que el pueblo era el punto medio entre la ciudad y el campo. También personas que siempre debían viajar de la ciudad a otros lugares como músicos, comerciantes, artistas y los mas habituales eran esos motoristas los cuales tenían un bar en ese lugar solo para ellos. La joven mujer apenas en sus veintes, no tenia el menor sentido de responsabilidad o cuidado pues hace años se había embarcado en una aventura amorosa con un guitarrista que estaba de paso. Su abuela lo describía como un hombre de piel canela, ojos azules y una sonrisa angelical pero maliciosa. Jessica nunca lo describió ni lo mencionaba nunca. Cuando tenía apenas diecisiete años le entrego su virginidad, dándole la más mínima importancia a auto -respetarse como mujer se entrego siempre confiada de las promesas de matrimonio que su amante le daba a diestra y siniestra. Era un don Juan sin duda pero ella se hizo de oídos sordos a todo comentario de su madre. Lo único en lo que podía pensar era que si no le daba a su impetuoso noviecito lo que el deseaba se marcharía en un abrir y cerrar de ojos. Como era del esperarse la relación llego hasta el punto en el que ella le hizo saber del inesperado embarazo. La mujer quedo sola con las enormes obligaciones de la maternidad .Tuvo que renunciar a mucho y en vez de recriminarse por su falta de tacto decidió empeñar todas las culpas en criatura inocente que estaba por nacer. Se comportaba fría e indiferente hacia la niña. La culpaba de ser la causante de que estuviera literalmente atrapada en aquel pueblecito. Destinada a vivir y morir en la misma casa donde se crió. La casa era grande y espaciosa con una fachada estupenda casi daba ese aire de vivienda antigua, hecha en ladrillo algo rustica pues la textura del ladrillo se notaba a leguas ya que nunca se habían molestado en cementar las paredes para conseguir un aspecto liso ,en la época en la que fue construida era lo mas adecuado que las casas conservaran su textura original .Con tres habitaciones una que era la mas grande ,la otra un poco mas pequeña y la ultima habitación la cual tenia un aspecto mas de armario comparándola con la anchura y los techos altos de las otras dos. Grandes ventanas y puertas con grabados majestuosos, cocina amplia y un estudio elegante. El señor Lonvate la había construido para mudarse después de la luna de miel lo que era una de las muestras de que los Lonvate no escatimaban en gastos. Ese hecho la convirtió en la envidia de las mujeres, tener a un hombre que mandara a construir una casa celestial solo para ti es algo que no se veía a menudo.
Quien iba a pensar que solo le heredo deudas tras un buen apellido. Lo que había que pagar para saldar la deuda fue consumiendo rápidamente todas las propiedades, las cuales vendidas en subasta al mejor postor no generaron mas de la mitad del valor real .Ya que los compradores percibieron la desesperación de los propietarios por salir del lió. Como buenos hombres de negocios se aprovecharon de la situación.
Jessica no era una buena madre y lo más triste era que ni siquiera intentaba ser una madre.

La odiosa mujer no se preocupaba ni por la salud, ni la educación, ni por el bienestar de la pequeña. Es penoso pensar que muchas mujeres matarían por ser bendecidas con una hija y esta mujer no apreciaba tal bendición. Más que una madre descuidada era mezquina. Un ser totalmente despreciable. Nunca le intereso cuidar a su hija, lejos de hacerlo rechazaba todo contacto con ella. Desde el momento en el que la tuvo en los brazos el día de su nacimiento. Como si la criatura fuera el fastidio más grande de la humanidad.
No se le podría llamar odio, sino repulsión. Cuando odias a una persona discutes con ella por todo, pero ella ni para discutir le dirigía la palabra. Tenia una vida sexual promiscua, un peculiar deseo por ser bella y deseada por los hombres. Solo se dedicaba a salir con los monstruos chupa sangre que se hacían pasar por amigas, pasaba la mayor parte del día en el salón de belleza escuchando y corriendo el chisme. Asistía al salón casi a diario pues aunque no fuera con dinero utilizaba su amistad con las peluqueras para conseguir que le atendieran gratis, con la promesa de un pagare. Pasaba horas y horas pegada al teléfono, criticando a todo habitante hombre o mujer, cuando no hallaba razón la inventaba. En ocasiones la niña se le acercaba para que le ayudase con su tarea. La madre le gritaba que se fuera que no quería que la molestara, le daba media vuelta y la empujaba por la espalda para que se retirara. La pequeña que insistía y después de que la mujer la rechazaba se daba la vuelta he intentaba denuedo; la madre había llegado a empujarla tan fuerte que la niña caía al piso y se ponía a llorar, tanto por el golpe al caer al suelo como por el rotundo rechazo. Cuando esto pasaba llegada la abuela a ayudar a la niña a levantarse. Esto pasaba continuamente:
-Que has hecho tarada, además de bruta eres masoquista…-le decía a su hija pegándole en la cabeza con la mano abierta.
-Yo no tengo la culpa de que esa enana no entienda…-decía a tiempo que se sobaba la cabeza y se recostaba del sillón para poder observar mejor a su agresora-además te dije que no quiero que se me acerque.
-No seas tan estupida, ella es tu hija y tu eres la que debería ayudarla a hacer la tarea, no yo .Me tienes harta tu no sirves para nada…-decía moviendo los brazos para señalarla con gestos de recriminación.
-Ya déjame en paz vieja loca-grito imponiendo la suya como la ultima palabra .Sin importarle si la señora había terminado, se levantaba y se marchaba rápidamente para evitar que siguiera el regaño.
Algunas veces la señora desistía al ver que sus palabras no causaban efecto alguno en ella. Pero otras veces todavía dominada por la rabia que impera en estas discusiones. Le gritaba leperadas sin importarle que ella estuviera muy lejos ya para oírla y que sus vecinos estén muy cerca como para no percatarse.
La situación era así todo el tiempo la pequeña sabia que esto no era normal ya que no escuchaba que las familias vecinas se dieran un trato similar. Ella entendía que los padres eran buenos con los hijos cuando estos se portaban bien de lo contrario los castigaban. Ella no recordaba haber hecho algo tan malo que merezca el castigo de la fría indiferencia y el desprecio de su madre. Buscaba en su memoria pero no conseguía encontrar que era lo que le había hecho a su madre para que esta la odiara tanto. Pero aunque ella no lo recordara sabía que su madre no lo iba a olvidar. Sin saber el motivo por el que la despreciaba, siempre trato de enmendar y compensar lo que le molestaba a su madre.
En la escuela los profesores sentían gran compasión por ella. La maestra siempre la veía con lastima. Los otros niños la creían extraña por que nunca hablaba con nadie a menos que le preguntasen alguna cosa. No salía al receso ni jugaba con sus compañeros. Pero siempre fue la favorita de la maestra por que nunca hacia desorden ni le ocasionaba ningún tipo de molestias. En la clase siempre hacia su trabajo en silencio y después de terminar esperaba tranquilamente en su asiento hasta que la profesora tuviera la oportunidad de revisar su trabajo.
Además como no salia al recreo, se quedaba brindándole su compañía a la profesora, quien debía quedarse en el aula y ayudándole a recoger el desorden que sus compañeros le habían dejado. Pocos niños son tan considerados.
La verdad es que la rudeza de su madre la había marcado y condenado a buscar agradar a sus mayores o al menos eso pienso yo.
Esta de más decir que Serena vivió una infancia sin juegos ni diversión.
Este triste que un niño deba tener preocupaciones que vallan mas allá de jugar todo el día. No es justo que tenga que madurar tan rápido y comenzar a angustiarse por los problemas de adultos. La comprendo y la compadezco pues yo tampoco tuve la mejor de las infancias. No sufran, no me siento mal ni resentido con mis padres por que se que ellos dieron siempre su mejor esfuerzo. Pero me pregunto como seria yo hoy de haber tenido una niñez despreocupada.

lunes, 19 de julio de 2010

Primer capitulo- El pueblo

En el pequeño pueblito de Gordenburgo situado a trescientas millas en la carretera principal, la vía mas rápida para llegar a la ciudad de Washington no era un pueblecito complicado de transitar pues todas las edificaciones importantes como el hospital, el supermercado, la escuela primaria y segundaria , y las comisarías, hotel, con varias tiendas de ropa , florerías , cafeterías ,bares y todo tipo de establecimientos se encontraban en la vía principal, con las viviendas detrás de la fachada comercial. Todos los negocios de la avenida poseían su estacionamiento, para facilitar el flujo de autos y autobuses que todos los días pasaban por ahí.
Pensaba que era un pueblito adorable. Como uno de esos que vez en las películas. Todo el mundo se saluda por la mañana o más bien cada vez que se encuentren, y es seguro que se verían pronto ya que es una de las cosas que te esperarías al vivir en un lugarcito tan hogareño.
De pequeño siempre tuve esa perspectiva. Creía que estos lugares eran como la aldea de santa, un santuario de armonía y compañerismo. Donde se ayudan unos a otros, comparten y ríen; creía que si alguna vez iba a uno de estos lugares al llegar todos me saludarían alegremente, que al entrar a una cafetería la mesera me haría sentir como en casa al preguntarme amablemente lo que deseaba y llamándome corazón o algo por el estilo.
Tal vez bajo otras circunstancias estaría un poco más emocionado por este viaje. Es algo extraño tener la oportunidad de realizar uno de tus sueños de niño y no disfrutarlo en lo más mínimo. Supongo que es culpa mía por haberme hecho tan altas expectativas o mas bien es culpa de mi madre por ilusionarme con sus historias tan esperanzadas sobre lugares así.
No tuve problemas para encontrar el motel aunque es la primera vez que vengo. No por que no hubiera tenido ganas de conocerla antes si no por que no estaba enterado de la existencia de una familia tan cerca de mí. Ella nunca me lo dijo y yo no pregunte nunca. Solo me puso al tanto para que yo siguiera el trabajo que por tantos años había hecho a escondidas y que ya no podía continuar.
Yo me sentí muy honrado de poder continuar con su legado. La perdoné por no confiar en mí.
Se respiraba un aire de cotidianidad inexplicable, es como si pudiera ver el pesar en sus caras por el afán de cada día. No se si fuera por el aire brumoso de mi alrededor. Nadie me detenía para preguntarme si soy de por aquí. No siento ese calor familiar que debería experimentar cada vez que visito un lugar alejado de la ciudad.
Todos aquí debían conocerse desde siempre, las amistades remontarían del primer grado. Desde que uno tiene uso de razón.
Siempre he pensado que las amistades de toda la vida son una joya predilecta, un tesoro invaluable. No todos tienen el privilegio de decir “nos conocemos desde siempre” esto es una prueba clara de que ellos pasaron por los mejores momentos juntos , tal vez todo comenzó con unas risas en el primer día de clases el juego de la infancia se convirtió en la unión aparentemente indestructible e interminable. Las risas, el llanto, las peleas, los secretos que juraron guardar; los cafés que tomaron juntos, todo el apoyo que te brindó cuando lo necesitabas, los trabajos que realizaron juntos, el día a día los hizo uno solo.
Que irónico; suena tan especial y al mismo tiempo tan miserable la costumbre de tantos años , la comodidad de tener algo asegurado , el miedo a lo desconocido , la misma rutina en la que nos resguardamos.
En aquel entonces no lo entendía como ahora, le coroné como temor sin saber en realidad lo que es en verdad una unión como esa.
Me decepcioné al entrar a la cafetería desde la primera mirada que me lanzó la mesera con la cara de amargada que tenía. Como invitándome a salir por donde había entrado.
Vi a un anciano en la cafetería, se sentó solo, le dijo a la camarera que le sirviera lo de siempre y no pronuncio otra palabra, solo se quedo ahí mirando por la ventana, viendo a las personas ir y venir por la calle. Como desee que no fuera así como pasara todas las mañanas. No se si tuviera esposa o hijos. Pero se que tenía a la soledad sentada a su lado.
No me fui a sentar con él, pero lo acompañé en sus sentimientos. Yo también me sentía solo, es algo a lo que no me quiero acostumbrar.
Salí de ahí con paso decidido pero al abrir la puerta, miré la avenida atestada, yo no tenía a nadie que me esperara. No conocía a nadie, no tenia con quien hacer planes. De pronto la indecisión me golpeó en la cara con fiereza. Pensé en volver al motel pero después creí que sería mejor despejar la mente. Caminé por la acera y vi una zona verde con bancas para sentarse. Me dirigí a ellas sin ningún propósito en especial solo deseaba matar el tiempo hasta que llegara el medio día. Me senté de espaldas a la carretera para olvidar que no me encontraba en un lugar escondido de la vista de la multitud, me recosté hasta apoyar mi cabeza en el espaldar del asiento mire al cielo, habían muchas nubes en el. Me sorprendió que por esta vez no encontré consuelo en su grandeza pues me sentí insignificante, solo un bicho solitario entre la gente.

Cuando baje la vista, vi que una paloma se había posado en la banca junto a mí. No me moví no quería ahuyentar a la única acompañante que tenia en el momento, me fijé en ella en el movimiento gracioso que hacía con la cabeza, la observé revolotear y le dirigí una mirada vacía concentrado en otros pensamientos ajenos al tema. Me preguntaba si algún día las cosas mejorarían, si esto les ha pasado a otras personas y que ellas logran superan mi misma situación con éxito. Pero yo me encuentro al borde del suicidio, no se qué puedo hacer para ya no sentirme al tal grado de abandono. Todo da igual. Las actividades que siempre me han reconfortado hoy se me hacen vacías y tediosas. No le encuentro significado a este traqueteo constante, hago las cosas por que sí y ya. No sé a donde voy, por momentos creo encontrar algo de lo cual sujetarme pero el sueño que un día me iluminó el camino, me alentaba y me daba motivos para dar un paso detrás de otro de pronto se ha desvanecido, me ha dejado solo en la incertidumbre.
La luz que una vez me alumbró, hoy se apagó dejándome confuso y lleno temor.
En algún momento en el que estaba sumido en mis pensamientos la paloma voló. La vi desaparecer a la distancia. Me invadió un sentimiento de tristeza incontenible. Busque a mi alrededor como buscando un rostro familiar en cual encontrar consuelo. Pero todos eran completos extraños. Sentí rabia de mi mismo por no poder controlarme. Las lágrimas corrieron rápidamente por mis mejillas quemándome pues mi cara ardía de furia. Me las seque con un movimiento brusco de la mano.
Sentí tanta lástima de mi mismo. Como no deseaba que otros sintieran lástima de mí, me puse de pie y me dirigí al motel con paso veloz .Cruce el estrecho trato de acera que me separaba de mi destino sin que ni un pensamiento me pasara por la cabeza. Entre al edificio de pobre esplendor. El sujeto del lobby me pregunto algunas cosas, se que trató de ser amistoso, fue por eso que intenté ser educado. Esbocé una sonrisa forzada ante un chiste que no me había interesado entender. Al abrir la puerta de mi pequeño cuarto, miré a todos lados, me desabroché la camisa y estuve a punto de gritar pero me contuve. Salté sobre la cama, me estrujé la cara con las manos para insensibilizar mi rostro. Con el objetivo de que no saliera otra expresión de amargura de él. Me prometí que no habría en él, una sola expresión de sufrimiento más.
Oí todos los ruidos de afuera, eran tantas voces que las oí a lo lejos.
Me pareció que eran millares de personas hablando al mismo tiempo. “Un montón de conversaciones superfluas” me dije a mi mismo. “Bueno, qué mas puedo esperar que una frívola existencia en este mundo vacío” me respondí a mi mismo reprochando por no cumplir mi promesa de no permitir que mi rostro adopte expresiones de dolor.
Las voces de afuera se convirtieron en un solo gran murmullo.
Me vi ahogado por ese murmullo, el cual ya no deseaba oír, pues se había vuelto incesante y molesto.
Entendí que yo no era parte de eso, las personas me parecían criaturas ajenas y extrañas. Entendí también que el murmullo me molestaba porque yo intentaba vivir siempre en mi propio mundo; aislado de todos, creyendo erróneamente que nadie me comprenderá; que intentar encontrar a alguien sería un esfuerzo innecesario.
Entendí que todo lo veía con gran claridad, hasta me creí capaz de especular que otras personas han pasado por esto.
Entendí también el por qué de mi problema y entonces me pregunté: “¿Cómo se puede captar con tanta claridad las causas de un problema y aun así no poder darle solución?
Era algo ilógico, totalmente ilógico.
Me rebané los sesos por que en ese entonces no lo sabía.
Hoy, ya lo sé y siento gran humildad por que comprendo bien con cual facilidad puedo volver a ese punto en el que me encontraba atrapado y lo peor es que no experimentaba alguna motivación para querer encontrar un escape.

jueves, 15 de julio de 2010

Mis progresos

Debo decir que tengo el blog algo abandonado, es debido a que no he logrado obtener los resultados que queria.
Mucho a pasado desde que deje de escribir, la novela "Un encuentro inesperado" esta completa y corregida.
Estoy orgullosa de mi obra y de sus secuelas. Tengo para informar que este libro es el comienzo de una genial saga de romance. Una nueva vida es el nombre de la segunda parte. Para los que no les convence leer libros por internet aqui les tengo un pequeño insentivo. Esta es una de mis partes favotiras de la historia. Mis personajes principales, Serena y Rafael, son nada mas que la pareja mas dulce, inusual, trajica, magica y ardiente.
Aqui esta un pequeño fracmento solo para ustedes:
Todas mis reflexiones y razones volaron de un momento a otro, jamás pude planear lo que paso a continuación. No puedo decir que estaba poseída y que no estaba pensando las cosas, lo que sucedió lo venia deseando desde hace un tiempo quizás inconscientemente siempre lo había deseado, las consecuencias las sabia de memoria. Pero mis prioridades se reorganizaron tan de prisa que no pude oponerme.
Oí que la puerta se abrió y me quede petrificada, en silencio en medio de la oscuridad como un fantasma expectante. La piel se me erizó.
Escuche el sonido lejano de las llaves chocando entre si, mi corazón se acelero por unos momentos me olvide hasta de respirar.
Se distinguía la silueta de un hombre, Rafael había llegado a casa, me había llamado para avisarme que vendría tarde hoy y que no debía esperarlo.
Cuando se disculpo conmigo ya que no le seria posible ver la película, me sentí aliviada y triste. Aliviada por que no tendría que estar junto a el durante dos horas disimulando sin mucho éxito mis deseos ocultos.
Triste ya que en estos días mas que nunca los momentos a su lado eran un tesoro.
Pero ahora estaba aquí en el vestíbulo, no pareció percatarse de mi presencia, al contrario para mi su llegada había trastornado todos mis sentidos.
Tenia puesta una corbata color turquesa, una camisa blanca de algodón con diminutos cuadros en un encaje muy fino.
Sus pantalones jins no demasiado ajustados me permitían deleitarme al observar las formas de sus bien formadas piernas, producto de las caminatas constantes que realiza a lo largo de su jornada laboral.
Los finos zapatos negros eran italianos.
Su expresión era ausente y su mirada denotaba fatiga, hecho un vistazo despreocupado por el estudio y la sala. Pareció haberse convencido de que estaba solo, con aparatosa lentitud se aflojo el nudo de la corbata, con un ágil movimiento de la cabeza se despojo de la prenda y la colgó junto con los abrigos.
Se paso la mano por el pelo, el cual había dejado crecer en los últimos meses. Inclino la cabeza y lanzo un pequeño pero largo bostezo. Con la misma calma procedió a desabrocharse los botones de la camisa, uno por uno.
Suspire con ansias por la espera, un delicioso hormigueó de placer me recorrió la columna al admirar su cuerpo. El es tan modesto, esta muy claro que no se ve a si mismo como yo lo hago.
La camisa se deslizo con facilidad, con una pequeña sacudida de los brazos quedo desnudo de la cintura para arriba.
Me enloqueció totalmente, lo poco pude pensar, lo que resbalo por mi mente, fue la frase “Dulce tentación la que consuma nuestra pasión incestuosa”.
Sonreí de pensar que el brillo de su piel a contra luz fuera el mayor deleite que había conocido hasta el momento y al mismo tiempo la condena de ambos. Deslice la vista por su rostro bondadoso, sus hombros fuertes, su pecho que solía arroparme hinchado de orgullo, sus brazos en los que me acunaba y las manos tiernas y ágiles, que con sus caricias desinteresadas me dieron por primera vez la alegría de saberme amada.
Me dije a mi misma que si amarlo y desearlo de esta forma era un pecado pues me iría al infierno sin ningún remordimiento.
Mas haya de la desenfrenada pasión, el exceso de lujuria y la ansiedad, quería darle al menos una décima parte de la felicidad que él me había regalado. Aun que solo sea por unos instantes, aun que corra el riesgo de que me rechace mañana al despertar.
Con pasos cortos y lentos fue hasta el interruptor con un rápido movimiento de la mano, encendió la luz de la sala. Mi corazón salio disparado, casi podía sentir las palpitaciones en los oídos. Mi tensión y mi ritmo cardiaco se acelero al ver su expresión, su mirada obscura cual noche de tormenta. Sus gestos amigables, y su expresión de sorpresa al verme fueron como un detonador de instintos:
-Serena ¿todavía estabas despierta?-no estaba enojado, solo lo note con un poco de culpa. De seguro entendía que yo me había quedado esperándolo, lo cual era muy cierto.
Su infinita comprensión terminó por asesinar el poco juicio que me quedaba, sin premeditar, salí del sofá con movimientos ágiles y me lance a sus brazos.
Rodee su cintura con las piernas y su cabeza con mis brazos, presionado su rostro contra mi pecho y acariciando con mis dedos los mechones de su nuca.
Él me recibió con los brazos abiertos, algo confundido por mi reacción inesperada pero contento paso su mano por mi espalda. Me éxito, el jamás hubiera tenido esas intensiones sus caricias eran tiernas y respetuosas, mas la emoción había hipersensibilizado mi piel al máximo.
Sus dulces palabras solo aceleraron las cosas:
-¿No te puedes dormir o me estabas esperando? Puedo tomar un café para que veamos la película ¿Qué me dices?-me acuno, mientras lo decía unas risa se escaparon de mis labios.
Al ver su sonrisa supe que todo estaba dicho. Fue ahí cuando sin previo aviso. Ese era mi primer beso de verdad, las sensaciones se intensificaron.
Fue un beso precipitado, húmedo y suave. Sentí sus labios temblorosos y confusos, pase mis dedos por su mejilla izquierda. Puse ambas manos alrededor de su cuello y fui apartándome lentamente hasta abrir los ojos.
Me dejo conmovida su reacción, tenia los ojos abiertos como paltos y las mejillas coloradas. Sonreí divertida, y el aparto la mirada, el cuerpo le temblaba. Aparto la mirada al tiempo que tragaba saliva:
-Serena…No tienes que hacer esto-logro balbucear atónito- Te quiero y siempre será así, no debes hacer esto por mí-su entereza me hizo recordar por que me gustaba tanto, por que me volvía loca. Tomándolo de la mejilla le hizo voltear el rostro y lo bese otra vez, esta vez con más soltura y confianza. En medio del beso empezó a decir:
-Yo te amo de verdad. Siempre te cuidare, lo que hago por ti lo hago por que me importas. Jamás te pediría algo a cambio, mucho menos esto. Eres lo que mas me importa, eso no cambiara. Te lo prometo, no debes tener miedo de perderme. Siempre estaré aquí-sus palabras cariñosas y su sincera preocupación, me estremeció el alma. Lo calle con un beso, y con los ojos aun cerrados le explique:
-Se que no eres Bob –susurre en su oído muy suavemente-No lo hago por esas razones. Lo hago por que te deseo, se que también me deseas y también te amo, Rafael-le acaricie los labios con los míos.
-Serena, te amo como a una hija. Se que lo que ha pasado nos confundió a todos-aun pretendía esquivar mis besos- Pero ya todo esta claro para mi, se que esto es un error- dudo un poco al decírmelo.
-Mi amor-susurre con la voz cargada de deseo y excitación. ¿Cómo puede ser un error si el sentimiento es mutuo?-no tuvo respuesta para eso. Se entrego a mis besos y mis caricias, los besos pasaron de la ternura a la pasión, de la suavidad a la profundidad, de la duda a la decisión.
No me importo nada, ni siquiera el fuego en mi estomago.
Acaricie sus brazos con tal deseo, con tal desesperación. En mi mente solo cabían las ganas de consumar mi ansiedad.
Sentí que hacia el rostro hacia un lado y daba unos cuantos pasos, aun así seguí besando su rostro. Me deposito en el sofá con cuidado, tomo mi cabeza en ambas manos y me invito sutilmente a recostarla totalmente. Arquee la espalda, permitiéndole hacer conmigo lo que quisiera.
No dijo una palabra, las tiernas caricias de sus labios en la piel de mi garganta lo decía todo y un poco mas. Continúo peinando mi pelo con las manos, tocando levemente mis mejillas con los dedos pulgares. Cerré los ojos extasiada. Lo sentí suspirar mientras con los dedos índice descubría mis hombros, beso mi hombro derecho con cautela. Entonces lancé un suspiro. Mientras él se dedicaba a dibujar un mapa de besos entre mis senos.
Bajo veloz para descubrir mis muslos, acariciar mis rodillas, para luego entrar las manos en el vestido, tomar mi ropa interior con las dos manos.
Metió la cabeza entre mis piernas y se deslizo para entrar en la delicada prenda y besar mi ombligo, me hizo cosquillas y sonreí en silencio, sacaba la cabeza al tiempo de que me despojada de mi única ropa interior. Se arrodillo frente a mi en el sofá, se quedo con la lencería en la mano, puso mi pie en su hombro y paso la lengua por mi tobillo mientras sonreía.
Abrió los ojos y se incorporo para verme a la cara, sonreía pero al ver mi expresión de placer y observar la prenda interior en su mano, sintió culpa:
-Serena, por favor discúlpame-imploro con una mirada profunda y avergonzada.
-No –susurre- no puedes echarte para atrás. No ahora-me apresure a respaldar mis palabras con una demostración.
Con mis labios ligeramente entreabiertos presione los suyos. Sentí su respiración corta y tan acelerada.
Por fortuna la culpa desapareció.
Me cargo en brazos y dejo caer la ropa interior en el sofá. Entre besos y caricias a duras penas consiguió subir la escalera; a mitad del pasillo dejo que pusiera los pies en suelo y me coloco contra la pared. Me abrazaba cuando me decidí a bajar su bragueta para bajarle los pantalones. Los bocsers, me permitieron apreciar sus atributos. Me quede extasiada y el me cargo en brazos otra vez. Pasamos de largo mi dormitorio y nos dirigimos presurosos al suyo. Con un puntapié abrió la puerta, mi respiración se torno en un jadeo acelerado e incesante. Las emociones mezcladas me erizaron la piel, dude que una de esas emociones fuera el miedo. Yo conocí muy bien el miedo cuando estuve con Bob, de ser este el caso jamás hubiera tomado la iniciativa.
Me encontraba mas confiada y decidida que nunca, me prometí que no seria igual, un solo momento de incomodidad; un solo movimiento brusco de su parte y desistiría. Pero fue un tonto error al creer que Bob y Rafael podían ser remotamente parecidos, la situación no es para nada la misma. No estoy actuando por un chantaje, no tengo miedo de perderlo todo. Aun que lo que este haciendo no sea correcto, aun si lo que sucediera esta noche no nos llevara a nada. No se si lo que ocurrió con Bob me haya dejado defectuosa. Esta noche lo descubriré.
Me dejo sobre la cama y me rodeo con los brazos, dedicándome a su vez una sonrisa traviesa.
Mis manos frías se posaron en sus hombros y bajaron hasta su espalda baja. Tome los bokcers con los dedos índice y pulgar. Tenía la intención de desnudarlo por completo para que todo pudiera iniciar. Más el me detuvo, agarro una de mis manos y susurro entre jadeos:
-Espera, no podemos hacer esto así-se incorporo encima de mi- Estoy siendo un irresponsable.
Temí que pudiera retractarse, que hubiera puesto los pies en la tierra y cambiado de opinión. Me sumí en una gran tristeza. Estiro el brazo, abrió la gaveta y metió la mano dentro.
Saco algo que no pensé que Rafael llevara consigo, una caja de protección.
Sonreí aliviada, de pensar que el había previsto esta situación. Rápido cual tigre que asecha a su presa, se quito la ropa intima, exponiendo la erección y se coloco el preservativo.
Y se lanzo al ataque, me levanto la pijama con estremecedoras y cálidas caricias, dejándome totalmente expuesta.
Sentí nervios por un instante, mas me deje llevar. Si hubiera algún peligro el me cuidaría. En esencia esto no era nuevo para mí, mas estar todos estos años tratando de olvidar me ha dado frutos.
Recosté la cabeza en las almohadas y eché los brazos para atrás.
Me relaje lo más posible, cuando lo sentí.
Hubo por unos breves instantes unos segundos muertos o mejor dicho de una vida plena. Instantes en los que no sabia donde estaba, en los que no podía asimilar realmente lo que sucedía. No podía ubicarme ni en el espacio ni en el tiempo.
No sabia con certeza que es qué y quien es quien.
Pero mientras una piel mas gruesa que la mía me resguardaba del mundo. Me vino a la mente una frase con toda claridad “Dos cuerpos desnudos, en medio de la oscuridad consumidos en pasión”.
Fueron tantas las formas, las variantes con las que visualice este momento. Fue tanto desearlo que me dolía la idea de que fuera una fantasía.
Me sujete a el tomándolo de los hombros, desde su garganta dejo escapar un sonido gutural de aprobación
No podía estarlo imaginando.
Era algo raro y delicioso, no podía decidir si me estaba doliendo o si en verdad se trataba de esto el placer. Sostuvo mi cadera en sus manos, introduciendo con cuidado su genital. Poco a poco sin prisa dando a mi cuerpo lo que pedía, lo que necesitaba, cuando estuvo adentro del todo. Empezó a moverse lentamente. Fue ahí cuando la presión extraña que sentía entre las piernas se convirtió en deleite.
No bien había asimilado de lo que se trataba y ya quería suplicar por mas, me aferre a sus hombros suspirando y cerré los ojos, la presión todavía me resultaba extraña mas la otra sensación se volvía mas intensa y nublaba mis pensamientos. Me abrazo con fuerza, sus movimientos se hicieron más veloces y salvajes. Quería aun más, deseaba sentir aun más intensamente. Me moví inquieta.
No se que paso conmigo esa noche, me imagino que el sexo es un instinto que esta enterrado en cada ser humano.
Me entregué a mi instinto demasiado rápido, la chica que hacia unos minutos atrás había descubierto la intimidad, ahora quería tomar el mando y guiarlos movimientos. Di una voltereta para quedar encima de el, estaba impresionado. Lo bese y me incorpore, para moverme lentamente, se quedo recostado observándome con una sonrisa cariñosa en los labios. Sus manos sedosas y calidas tocaron mis muslos, las mías pasaron de su vientre a sus muñecas. Tome mis dedos en los suyos. Encontré un ritmo perfecto y me apegue a el, me sentía como una hoya de presión, quería seguir pero sabia que si lo hacia podría arder en llamas por combustión espontánea.
La ambivalencia fue extraordinaria, quería retenerme pero me causaba desesperación aguantar las sensaciones que me inundaban.
De algún modo debía expresar lo que estaba experimentando, deje escapar un suspiro grave y profundo desde el fondo de mi estomago. Me lanzo una mirada feroz y un gruñido gutural de aprobación.
Con las manos me impulsaba sutilmente a prolongar mis movimientos y hacerlos mas sueltos. Subía las manos entre los pliegues de mi pijama para tocar mi vientre, entendí lo que buscaba y decidí facilitarle las cosas, me quite la pijama. El suspiro, observo mi cuerpo extasiado, negó levemente con la cabeza, se paso ambas manos por el pelo. Los ojos muy abiertos, luego se transformo en una expresión dulce, su mirada pasiva pero cargada de pasión. Se incorporo con mucha lentitud, mientras me susurraba:
-Cariño, eres lo mas hermoso que jamás me haya pasado- tomo mi cintura en ambas manos y me levanto un poco tan rápidamente, que me hizo estirar las piernas, que durante todo ese tiempo permanecían encojadas a ambos lados de sus cadera. Ambos sentados en la cama, unidos y abrazados, todo lo que había podido retener lo deje escapar. Lo que sentí fue como todo el placer anterior, diez veces más fuerte. Mi cuerpo entero temblaba, por primera vez note la respiración tan irregular que había adoptado y que me encontraba muy acalorada. Me entregué a esas sensaciones, por pensar que eso seria a lo que las personas llaman un orgasmo. Fue como abandonar mi cuerpo por unos momentos.
Lo bese de forma tal que no pudiera siguiera pensar en decir que habíamos hecho una locura.
Me abrazo colocando sus rostro en mi busto, cerro los ojos, y al igual que yo empezó a temblar pero de forma mas turbulenta. Al peinarle pelo y pasar las manos por su piel sudorosa, me quede tranquila, ambos estábamos muy cansados como para hablar y arruinar el momento.

Si les gusto el fragmento, pues entonces tienen suerte pues estare publicando el libro por este blog. Un capitulo por semana.
Por favor no juzgen mi novela antes de leer al menos cuatro capitulos. Los escritores jovenes y desconocidos necesitamos todo el apoyo posible. Los que han intentado publicar su primer novela bien lo saben. Y yo mas que ya cumpli un año de esperar una respuesta de la editorial a la que mande mi obra.